Gracias a todos por seguir a diario Historias de cine. Hemos cambiado la dirección y el formato de presentación para seguir mejorando y ofreceros mejores contenidos.
Parece increible pero después de 30 años Stallone vuelve al Ring, y esta vez de una forma más personal que nunca. Será productor, director, guionista y actor principal. "Rocky Balboa", ese será el título de la sexta entrega de las aventuras del boxeador más famoso de todos los tiempos, que sorprendió en 1976 y ahora vuelve a por más. Por lo que podemos observar en este tipo de casos sólo nos queda esperar dos resultados posibles, bien un fracaso estrepitoso o una gran película ganadora de más de un Oscar, como ya fue la primera (película, director y montaje). Es lo que suele pasar con estos poyectos tan personales. Por su bien profesional espero que ocurra lo segundo, no sea que le tiren atrás su proyecto sobre Rambo. Este hombre parece que a sus 60 años tiene ganas de más guerra y más "charlies" y sobre todo demostrar que no está acabado tras varios proyectos fallidos. Para las fechas de estreno se baraja finales de año por lo que parece tener clara intención de buscar premio. De momento mucha incertidumbre, así que os dejo con el teaser para que vayáis abriendo boca.
El día llegó y por fin pudimos ver al héroe de todos los héroes, Superman. Con su imagen inmaculada y la fuerza de los dioses Superman invade la pantalla para traernos sus nuevas aventuras, el problema; ¿qué más nos pueden contar que no sepamos? Más que un regreso apoteósico me parece que tiene un resultado demasiado humilde para lo que se esperaba de esta película. Empecemos por la música; por suerte conservan el tema principal de John Williams, sino evidentemente no sería Superman, pero el score que ha grabado John Ottman no termina por convencerme, demasiadas filigranas y acaramelamiento musical, le falta la fuerza, firmeza y energía de Williams, propia para un héroe de la talla de Superman. Siento una banda sonora más propia de un Harry Potter cualquiera que de Superman. Esta sensación de ensueño musical se completa con el efecto "glow" que acompaña a todos los planos de la redacción del periódico, en ningún momento sientes la realidad y más aún cuando ves el ambiente del Daily Planet, para nada parece una redacción, parece un Loft en mudanzas, falta la actividad frenética que se suele sentir en estos ambientes. El remate; el niño está hasta en la sopa, ¿quién se cree que unos padres se llevén todos los días al niño al trabajo?. Si, ya se, el niño es el hijo de Superman, blanco y en botella... Pero no hacía falta insistir tanto, nos damos cuenta sin que nos metan al niño en cada fotograma. Por otro lado pienso que el niño es el personaje que más interés tiene de todos, y contar sus aventuras en el colegio puede tener más exito que hacer un revival con su padre. La historia es nula por completo, desde los primeros diez minutos ya tienes la sensación de pesadez típica de estas películas, deseando ver la acción y que se dejen de presentaciones, que ya nos conocemos todos. En este apartado destacar el par de momentos de acción de Superman, sobre todo el primero en el avión, muy propio de Bryan Singer, ya demostró en X-Men que esto se le daba muy bien. De todas formas no termina por convencerme, en cada escena de acción siento una fuerza contenida, una constante sensación de insatisfacción, faltan las emociones, la explosión de energía del héroe. Este Superman está más cerca de los dioses que de los humanos. No se deja llevar por los sentimientos, pasiones y debilidades propiamente humanas, vence su dilema sin meditación alguna. Está divinidad se aprecia hasta en el maquillaje, escesivamente plano y brillante, bastante lógico por otro lado si tenemos en cuenta la cantidad de planos digitales que tienen que montar con su cara, que si no trataran de antemano su cara simulando la digital, se notaría mucho más el cambio de uno a otro.
El villano; que se puede decir, parece de atrezzo, yo desde luego no me lo creo, y el plan que tiene es el más absurdo jamás visto. El traje; Sin comentarios, el sólo se expresa muy bien. Destacar una cosilla que yo no recordaba y me contaron ayer. La capa que usa es de un rojo más oscuro que en películas anteriores y resulta ser del mismo color que la que usaron para el doble malo de Superman en la segunda entrega. ¿¿Motivos?? os lo dejo a vosotros, especular... Lo mejor de este Superman es su carácter mesiánico, su entrega a la humanidad, el uso de su fuerza en favor del bien y nunca por medio de la violencia, sólo evita las desgracias, sin abusar de su poder. Bonito ejemplo. De todas formas, a pesar de ser este valor lo que más aprecio de la película, tampoco lo veo bien desarrollado. Me hubiera gustado ver un Superman de la mano de Ang Lee.
En resumen, la película me ha defraudado en su gran parte. Falta la pirotecnia que se presupone para este tipo de películas y con este presupuesto. El guión es bastante suave, se hace lenta y aburrida y sin capacidad de sorpresa hacia el espectador. Superman termina siendo un sube y baja a las nubes (cada 20 minutos) combinado con cuatro diálogos absurdos entre sus personajes. Espero que sepan sacarle el partido que promete el niño y sus aventuras adolescentes. El padre ya tuvo su momento, porque Superman sólo habrá uno, Christopher Reeve.
Esta entrada es una deuda pendiente con una cumpleañera, que le prometí un comentario de 2046 para que pudiera explayarse a fondo. Espero que así lo haga y pueda defenderla como ella cree que se merece, porque desde luego yo no lo haré. 2046...que puedo decir...de entrada el estilo visual de los directores orientales no es que sea mi pasión y Wong Kar-Wai me disgusta más que mi "querido" John Woo. Exceso de planos cortos, cámara lenta, uso de la mitad de la pantalla y sobre todas las cosas, la saturación poética de cada línea del guión. Como decía alguien que conozco y que me hizo mucha gracia -¡si!, ya se que se quieren, que se desean, así que ahora cuentame otra cosa-. Esta frase resume la película, no necesitamos hora y media o dos horas para que nos cuenten esto. El placer por este tipo de pelícuas creo que está más cercano al snobismo que a otra cosa. Muy, muy lenta y muy pesada en muchos momentos, lleva el intimismo a límites insospechados. A pesar de esto hay un par de elementos que si consideros destacados, la música, y la fotografía, de lo mejorcito del cine Hongkonés. Hay una reflexión de la película que si me gustó , que quién consigue amar de verdad queda marcado por este amor y esto siempre te acompañará el resto de tu vida, quedarás atrapado en 2046, en esa habitación en el tiempo de la que será difícil escapar. Es cierto que está llena de multitud de metáforas y sutilezas visuales que le dan un toque intelectual muy curioso, pero que sigue sin convencerme. Esto es sólo una opinión, para nada una sentencia y espero que alguien pueda convencerme de lo contrario, quizás haya cosas que no he visto así que adelante con vuestros comentarios.
Increible. Esta es la palabra adecuada para hacer referencia a la tercera entrega de “Piratas del Caribe”. Ha batido de un plumazo el record de taquilla en el primer fin de semana, nunca en la historia del cine una película había recaudado tanto dinero. Estamos hablando de 136 millones de dólares aproximadamente, y con un coste de producción estimado en 200 millones de dólares, por lo que seguramente en este mismo instante ya este alcanzando los 200 millones de recaudación y haya superado la inversión. Si sigue así puede que supere el record de Titanic en todo el mundo que llega a la escalofriante cifra de 1,845,034,000 millones de dólares. La clave del éxito es evidente, detrás del proyecto está, a quién deberían bautizar como el nuevo rey midas de Hollywood, el todopoderoso Jerry Bruckheimer, del que hablamos en este blog hace tiempo. Os puedo adelantar, que ya tiene en fase de rodaje una tercera parte de “Piratas del Caribe”, lo mismo con “La busqueda”, tras la buena aceptación entre el público de su primera entrega, y lo más expectante es la adaptación del video juego “El Principe de Persia”, aunque esto todavía está en proyecto. Lo que si podéis tener claro es que la diversión está asegurada, Bruckheimer es un especialista del espectáculo, por algo es el “Showman of the Year”
Tras cautivar el corazón de todos los mortales con su inolvidable "La vida es bella" y tras el tropiezo de "Pinocho" , Benigni nos acerca esta poesía visual sobre el intento de un hombre por recuperar a su ex-mujer mezclado con el "idílico" entorno de un Irak en guerra. Cada vez que veo a Benigni en pantalla no puedo evitar acordarme de Woody Allen, veo muchas similitudes entre ambos, desde el físico hasta ese toque irónico humorístico que sólo ellos dos saben hacer tan bien. Pero al margen de parecidos, Roberto Benigni tiene algo de lo que Woody Allen carece, y es la esperanza que transmite con cada una de sus palabras, por muy triste que uno se encuetre, por muy mal que este el mundo, Benigni siempre saca todo lo positivo que hay, siempre ve la botella medio llena y esta película no podía ser menos. El tigre y la nieve esta llena de diálogos y monólogos increibles, y a pesar de que pueda ser un poco extensa te deja un buen sabor de boca. Es fascinante como relata en los primeros minutos de metraje porque quiso ser poeta, y esa despreocupación que muestra por todo lo superfluo, como disfruta el "ahora" y como critíca la vorágine de la vida moderna, en la que siempre andamos con prisas de un lado a otro y el teléfono móvil como la biblia de mano que siempre está incordiando en cada momento. Roberto Benigni es un genio, de eso no tengo duda alguna, y sólo espero que siga haciendo películas por muchos años.
El trabajo de Pixar y Disney o Disney y Pixar sigue siendo excelente. Ya desde el principio quedas satisfecho con el cortometraje de animación al que nos tienen habituados. Cars cuenta la historia que siempre nos ha contado Disney, con los mismos valores éticos y morales de siempre, elevando a la familia, el amor y el honor por encima del éxito profesional a cualquier precio, pero esta vez desde un mundo gobernado por coches. Los diez primeros minutos de metraje son asombrosos, sólo por ellos merece pagar la entrada. Un vertiginoso ritmo visual nos adentra en el mundo de las carreras de coches, con rápidos cambios de plano, neones, luces, velocidad, colores y muchas acción, así empieza Cars, como si fuera la última vuelta de las quinientas millas de Daytona. El grosso de la película se hace un poco pesado para el público adulto, porque una vez superados todos los chistes posibles de la primera parte del film ya no hace tanta gracia. Están muy bien desarrollados todos los estereotipos humanos en los coches, lo que da mucho juego durante toda la película. Una vez pasado el trago principal y la pesadilla del pueblo maldito (similar al “Giro al infierno” de Oliver Stone) volvemos a coger ritmo hacía un final “made in Disney” en el que podéis disfrutar de la voz de Fernando Alonso durante unos segundos y de los comentarios de Lobato, como si de la mismísima Formula 1 se tratase. Por último un aplauso para los creadores de “Marionette” el programa de animación usado para esta ocasión. Es una maravilla, no se dónde terminará este mundo virtual, pero no me importaría vivir en uno de ellos hecho a mi medida.